Friday, April 17, 2009

Toma Cuatro

Abril 17, 2009 (Viernes) – 4:15 a.m.

Ah, este artículo tan pobremente escrito. En tres ocasiones he colocado centavos sobre sus ojos sin vida, aunque no me he dado por vencido en intentarlo de nuevo. Originalmente escribí esto a mediadas de Enero, y fue interceptado por la Gestapo, o como quieran llamar a la gente que lleva a cabo las funciones aquí en Gulag Polunsky (Esa fue una metáfora mezclada y fea…me supongo que debería haber dicho la KGB para que se combinara con el comentario sobre Gulag…no sean demasiados duros, es mi primer intento en escribir después de tantos meses.) Cuando vivía en la Sección C, la regadera de mi sección estaba esquizofrénica, y se iba de calientito/frio a caliente/frío aproximadamente cada medio minuto. Entre maldiciones, suspiros y exclamaciones, en ocasiones me imaginaba que existía un cuarto, enterrado en las profundidades de la tierra, en las que grupos de raquíticos gnomos grises le daban vuelta a válvulas oxidadas, y de esta forma poder dar una explicación a la situación. Ciertamente podría pensar en razonamientos más lógicos para explicar el problema enloquecedor del agua, pero este razonamiento parecía más divertido. Es lo mismo con la correspondencia. En realidad, estoy seguro que se trata de una desaliñada y cansada mortal de Livingston la cual revisa con reproche mi prosa y la ve indigna de que saboree el aire libre. (¡Ya tengo un editor! ¡Wow! ¡Me estoy yendo para arriba en grande! ¿Cuándo lograré mi contrato de película y mi hermosa esposa-actríz que me abandonará después de seis meses de matrimonio?) Esta tipa probablemente hasta siente que está haciendo lo Correcto, y le agradece al Jesus Americano por darle el “don de discernimiento”. Ya estoy más o menos acostumbrado a esto. Es por eso que escribo a máquina usando papel carbón (A ver si ahora no me prohíben el uso de papel carbón.) Por lo tanto, mandé la segunda copia el 10 de Febrero, sin editar, pero con nueva fecha. ¡Striiiiiiiiiike dos! “Es curioso”, pensé, “que esto solo ha pasado una vez antes.” Mandé la última copia la primera semana de Marzo, y parece como que ésta también se fue por el hoyo oscuro. Más y más curioso. No me he esforzado demasiado por pegarle duro al Departamento Correccional de Texas en ninguna de mis entradas. Simplemente escupo la verdad, como dirían los campechanos, y ni siquiera hay necesidad de exagerar. Poseo la bendición de tener un opositor que es tanto orgulloso como imbécil; una verdadera mezcla maravillosa que está madura para ridiculizar y parodiar. Efectivamente, el artículo en cuestión tenía muy poco que ver con comentarios negativos. Simplemente era una descripción del calvario de pasar por una evaluación psicológica. Sin embargo, la evidencia sugiere que existía algo que causaba objeción en contarse. En verdad que no me puedo imaginar qué podría ser.

He de ser un masoquista de closet porque aquí va mi intento número cuatro. Cuento con solo lo más básico de mis notas de mis escritos anteriores, lo cual les proporcionaré. Podría intentar volver a escribir todo como si fuera principios de Enero, pero realmente no pienso que sería posible recrear una versión auténtica del pasado, sin que un pequeño fragmento del presente se asome para dar sus nuevos puntos de vista. Toda historia es revisionista. Por lo tanto, tomen un paso conmigo hacia el pasado…

En algún lado sobre mi cabeza pulsa una barata luz de halógeno. Mirar hacia ella lastima mis ojos, así que no lo hago. Mi visión está arenosa y algo monocromática, como si estuviera divisando la vida a través del lente de la película Zapruder. Mi atención se dirige hacia dos siniestras sombras con forma humana que empiezan a surgir encima de mí, sus detalles deslavados en oscuridad debido a la iluminación de fondo. La sombra de la derecha, creo, mete su mano dentro de su maleta de piel sintética negra y saca un marcador indeleble negro, procediendo a dibujar lo que parece una línea continua a lo largo de mi frente, rodeando mis orejas, y nuevamente al centro, dibujando lo que parece un ecuador alrededor de mi cráneo.

“Sierra” ordena la voz, y veo el reflejo de luz que proviene de algo metálico, parecido a cuando la luz te ciega al estar esperando que cambie el semáforo antes de cruzar una intersección. El metal huele al cobre de monedas de centavo, y, por alguna razón, a dulce de algodón. Lentamente los dientes muerden mi piel y mis oídos detectan un sonido raro, parecido a dos piedras frotándose. Finalmente esto es seguido por un sonido mojado de aspiración, y repentinamente la parte superior de mi cabeza se encuentra sobre la mesa enfrente de mí. “¿Así se ve mi pelo en realidad?” Me pregunto. Necesito aprender a cortarlo más parejo…

“¿y bien?” dice la figura a mi izquierda, la mujer.

“Maldición,” respira el doctor-análogo. “Tenías razón. Esta maldita cosa es más pequeña que una manzana.” A regañadientes mete la mano dentro de su billetera y saca un billete. Antes de que se lo dé a ella, veo la cara de Benjamin Franklin sonriéndome. La doctora le manda una mirada al doctor de “¿Por qué dudas de mí?”, y mete el billete a su bolsillo. Ambos se retiran por un momento, lo cual causa que mi visión se haga borrosa. Cuando regresan, ambos están sosteniendo sondas metálicas.

“Hmm, vamos a ver que hay debajo de este, digamos, capuchón viejo.”

Repentinamente, mi pierna empieza a bailotear con energía.

“No…no la cosa esa gris que parece fideo…intenta el pedazo café, ¿eh?”

Empiezo a cantar “Blue Moon” y tengo el pensamiento de paso que eso que los doctores llaman “práctica” está bastante estropeado.

“No…oye, ¿crees que si jugeteo un rato con ese pedazo pequeño rosa puedo hacer que cambie a falseto?”

“Apuesto cinco dólares a que no puedes.”

“Apuesta aceptada.”

Bueno, puede ser que no fue así. Pero sí me reuní recientemente con un psicólogo y su asistente y la reunión fue bastante intensa, aún cuando no se llevó a cabo ninguna lobotomía. La evaluación duró todo el día, y fue, en cierto modo DeSadiano, agradable. No estoy seguro cuántos tests y preguntas contesté pero cuando todo se dijo y se terminó, me sentí como si mi cabeza hubiera sido pasada por un procesador de carne.

Nunca tuve ningún tipo de evaluación psicológica durante mi juicio. Todos los pequeños e ingeniosos términos psicológicos que escucharon siendo intercambiados en los noticieros tuvieron su origen en el grifo con agua de caño que es la boca de mi asistente de fiscal. Ninguno se basó en alguna otra cosa más que su opinión, un producto de su arte. Claro, en nuestro amado país, la gente puede decir lo que bien les plazca, y la mayoría les creerá si lo dicen con suficiente convicción. Eso pasa cuando una nación de personas se convierte en una manada de ovejas. Mi propio abogado no se molestó con la psicología, afirmando que no necesitaba preocuparse por ese aspecto de la situación. En realidad, se trataba de dinero, como parece siempre ser con los abogados. Cualquier evaluación hubiera sido descontada de sus honorarios. (Por cierto, esta es la razón por la que no tuve un especialista en mitigación o un abogado secundario, ambos requeridos para que un juicio se considere justo. Claro, yo no supe eso hasta DESPUES de que se me sentenció y empezé a estudiar leyes por mi cuenta. ¿Por qué esperé hasta después del juicio para aprender leyes? Porque la Cárcel de Condado de Fort Bend cerró la Biblioteca de Leyes, impidiendo que yo pudiera tener acceso a los recursos de información que me hubieran permitido darme cuenta de lo engañoso que pueden ser los abogados. Esto no es nada fuera de lo común. La justicia en el juzgado moderno Americano es nada menos que una ilusión.)

Desde mi llegada a Livingston, he estado luchando para que me den algún tipo de asistencia mental, pero ya que no estoy dispuesto a soltar pistas en cuanto a mí mismo u otros, no tienen interés en escucharme. Mi abogado de orden judicial finalmente hizo lo correcto y arregló una reunión para mí con un psicólogo de Houston, al que llamaré el Dr. H, por respeto a su privacidad.

En general fue un día raro. Tomé por hecho que estaría reuniéndome con este doctor en el cuarto de visitación, hablando por medio del teléfono, a través del vidrio. Vivir en segregación administrativa te separa del mundo – y esa es la intención. Las personas que inventan tales lugares consideran que esto es un abismo puramente físico, un requisito vital (según ellos) en las prisiones modernas Americanas. No se les paga para pensar más allá de los aspectos más tangibles de aislamiento, y honestamente, somos personas sorprendentemente adeptos para ignorar las profundidades de un estanque al observar la hermosa elegancia de la superficie. El aislamiento es un cáncer, con ácido que inevitablemente carcome la profundidad de tu corazón. No siempre notas que tan profundo ha grabado su camino dentro de ti, lo cual es afortunado, en mi forma de pensar. Si te dieras cuenta del tiempo en que los barrotes y hierro que tanto odias realmente se han convertidos en necesidad para que puedas funcionar, te trastornarías aún con más rapidez. Tuve una probada de esto cuando se me condujo dentro de un pequeño cuarto “de visita de contacto” de 10X10, en vez de a la cabina normal. Una hincada rápida para que me quitaran las esposas a través de la ventanita en la puerta, y me encontré en un cuarto abierto junto con otros dos seres humanos. Ningún abismo. Ningún vidrio. No sabía qué hacer. ¿Saludo de mano? ¿Es el decoro apropiado?, el viejo , el cual anteriormente se preocupaba de esas cosas se preguntó. ¿Quieren tocarme? ¿Me animo a extender mi mano con la esperanza de poder sentir la piel de otra persona tocando la mía? ¿Y qué si solo se quedan mirándome y me dicen que me siente? Al fin, me senté con mi mirada fija en mis zapatos durante un momento, y después decidí arriesgarlo. Primero, hacia la asistente, la cual no titubeó. Manos frías se encuentran con piel cálida, se encuentra con…toque. Siguió el Dr. H., aunque él permaneció sentado. Rodeé la mesa de madera aglomerada circular y me senté, las cadenas en mis piernas tintineando. Me mantuve sentado, y sentado, y sentado, sin lograr que mi lengua o mi cerebro contestaran algunas preguntas muy directas y sencillas. Es muy difícil poderles explicar esto o aún explicármelo a mí mismo. La vida aquí…la única vez en que estás cara a cara frente a alguien es cuando te llevan a la regadera, o cuando te revisan totalmente. Llegas a asociar el contacto cara a cara con violencia, autoridad, con todo tipo de situaciones negativas. Estás TÚ y están ELLOS, y después de un tiempo esta división llega a ser una impresión permanente en tu mente. Me sentí enojado, tan enojado, y sin embargo no podía identificar la razón o causa. Simplemente enojo. Finalmente pude explicar algunas de mis dificultades, aunque no creo que ni el doctor ni su asistente pudieron realmente entender. Este no es un ambiente en el cual se llevan a cabo muchos experimentos, así que en realidad no es culpa de ellos que no entendieran el efecto que había tenido sobre mí. Es algo sumamente estropeado el darse cuenta que de repente tienes la habilidad de volar, solo para requerir la seguridad del capullo para poder sobrevivir.

La sesión duró todo el día, y tengo la intención de algún día poder compartir los hallazgos, si es que me los proporcionan. No estoy seguro que tal cosa sea buena para mí o que no sea buena, pero siento que es necesario si es que voy a vivir a mi promesa de transparencia. Deberá ser una lectura interesante.

Ha pasado casi una semana desde que me reuní con el Dr. H. Desde entonces me he estado sintiendo muy desconectado. No puedo escribir. No puedo jugar ajedrez. Me siento como si se me ha mostrado, como un reflejo de paso, una pieza vital de mi interior, y es fea fea fea. Soy bastante bueno en sobajarme a mí mismo y llevé a cabo un poco de esta actividad al llegar algunas de las revelaciones que he tenido en las últimas noches. Tal vez no hago esto tan a menudo como antes, lo cual me da algo de esperanza, pero dudo que logre aprender a ser optimista cuando se trate de mí o de mi valor. Muchas, pero muchas personas me han dicho que no me sé explicar. Es verdad. Es verdad. En ocasiones se debe a una simple falta de habilidad, aunque más frecuentemente es producto de cierta creencia que siempre he sostenido: No me gusta mostrar mi juego en una sentada. Nunca he creído que deban existir hojas con todas las respuestas cuando tiene que ver con gente. En esta época en que se exponen totalmente en facebook, creo que prefiero los métodos antiguos de poder conocer a una persona con el tiempo. Creo que soy culpable, sin embargo, de llevar esto al extremo. Me gusta dar pistas, y ver quienes harán la tarea necesaria para poderme entender. He identificado que esto es producto de mi juventud más o menos falta de identidad, en que siempre fui observador de los más diminutos detalles que las personas, sin saber, dan a conocer. Esto se produjo por el deseo de encajar, o en un intento de emulación. Pienso que el producto fue inevitable. Soy muy, pero muy bueno en leer a las personas. Siempre desee que alguien pusiera el tiempo y esfuerzo en analizarme a mí como yo lo hacía con ellos. Sin embargo, la gente no funciona así. Me he vuelto muy cómodo con la simple verdad de que nunca seré tan interesante para la humanidad como la ha sido la humanidad para mí. Sin embargo, aún tengo el hábito de bambolear la zanahoria por allí, en lenguaje figurativo, en vez de solamente decir lo que estoy queriendo expresar.

….y ahora, de regreso al presente.

Creo que en las tres versiones originales, discutí algunos puntos raros del mapa de mis patologías dóciles (o no tan dóciles). Ya no tengo ningunos de esos materiales, pero me imagino que no tiene importancia. Creo que lo que se me hizo más interesante a primera vista es que la depresión de Enero ha decidido desempacarse y relajarse un rato. La resistencia en escribir que sentí en Enero me ha entumecido un poco y ahora no me puedo expresar como antes. En cuanto al ajedrez, lo dejé para siempre, o eso creo. Aún mi escritura de cartas ha sufrido. Simplemente he tenido cero deseo de tocar el papel con un lápiz en los últimos meses. Claro, lo he racionalizado en todo tipo de formas. Primero me dije “O.K. Estoy deprimido.” Por alguna razón, puedo entender cuando estas palabras salen de la boca de alguien más, pero cuando yo las digo, me quiero dar un golpe. Después que hice a un lado la excusa de depresiones, llegué a la política de “MB6 no está haciendo ninguna diferencia, así que mejor ni me tomo la molestia” para justificar mi falta de creatividad. En cierta forma es verdad que una buena parte de la atención que recibo es negativa, y es fácil llegar a la creencia de que mi vida sería mucho más fácil si quitara este sitio web. El caso es: algunos individuos que andan por allí han decidido que es muy divertido llamar a la unidad (en forma anónima, claro) y aventar la historia de que los estoy llamando, ¡“en este mismo momento” por un teléfono celular! Probablemente pueden imaginarse la carnicería que se produce con esto sin mi ayuda. Instantáneamente me caen, y duro. Ha llegado CS/CN con todo y armadura. Ocho veces me han caído hasta este momento en que les escribo esto, aunque no dudo que para cuando lo hayan leído, ese número se incrementará. Ahora, de seguro, un individuo con lógica y racional ya debería haberse dado cuenta a estas alturas de que esas llamadas son una tontería. Creo que sí se han dado cuenta. Simplemente que…es una carta abierta para mostrar su autoridad y poder, ¿o.k.? Les da permiso de hacer lo que ellos quieran, lo cual es destruir. No les agrado mucho, y eso es suficiente razón. Es más o menos gratificante ver sus miradas de absoluto desaliento cuando salen de mi celda privados de la victoria de haber encontrado un teléfono celular o un bazooka. Ah, pero tienen su venganza, aún en esto. No se disfrazaron para una fiesta de baile country para salir sin nada. Confiscaron mi radio hace un tiempo atrás, estando conscientes de que no hay más en la tiendita, y no habrá hasta ya entrado el verano. Se llevaron mi pintura y se me anotaron puntos negativos por posesión de dicha pintura. Ese me enchiló un poco. Mi papá se casa el 9 de Mayo, y había terminado la mitad de una pintura que estaba haciendo como regalo para él y su prometida, Tanya. Era lo único de valor que podía ofrecerles, y ahora eso también se me ha negado. He perdido algunos libros y ropa y algunas cartas y comida. También algo del trabajo legal.


Haga clic aquí para leer el Informe de Disciplina lo largo de la pintura en Inglés

Espero que cualquiera de ustedes, grupos a favor de la Pena de Muerte, que sea responsable por esto se sientan contentos con lo que hicieron. Váyanse a casa y junten a sus hijos para que puedan festejar con ellos contándoles la historia de cómo tú, Dueña de la Justicia, personalmente arruinaste la semana de un cochino convicto. Estoy seguro que te amarán y estarán totalmente maravillados de tu superioridad moral excepcional. Cuéntaselo también a tu grupo de estudio Bíblico, en los tonos piadosos de autosatisfacción que indudablemente sientes. Conseguiste lo que querías por un tiempo. Me detuviste de escribir durante más de un mes. Una estrella dorada para ti. Me imagino que este es el momento en que debo maldecirte, o lo que sea. (encojo mis hombros). Maté un mosquito en mi celda hoy. Me importan tanto tus payasadas cojas como me importó la presencia de ese mosquito. Tú, simplemente, no eres ni siquiera una molestia para mí. Así que, gracias por esta evolución personal. Sigue haciendo tu cosa. No estoy seguro si mis escritos son un completa y total pérdida de tiempo o esfuerzo para ti, Tierra Americana. Puede ser. Pero, de cierto modo me agrada ser una espina, así que creo que seguiré haciéndolo. Por lo tanto, escribo.

Regresando a la cosa psicológica, también me aburro fácilmente. Esta faceta en mí me desagrada mucho. Le puedo poner atención a algo, y si no me motiva, lo hago a un lado con rapidez. Libros, juegos, clases, lo que sea. En mi vida anterior, mujeres. Muchas mujeres. Sin embargo, creo que he mejorado en cuanto a esta tendencia, durante el tiempo que he pasado aquí. Debido a los efectos aún persistentes del Reinado del Error, del buen GW, la recesión casi ha matado mis intentos de terminar mis estudios de universidad. Así que, tiré golpes al aire y me enrolé en un curso por correspondencia de estudios paralegales…es un sentimiento raro y maravilloso presentar exámenes de nuevo. Tengo dos años para completar las 32 lecciones, pero siendo que ya no tengo radio, estoy a paso redoblado para completarlas en aproximadamente seis meses. Tal vez antes. Me gusta ser estudiante de nuevo. Me pregunto ¿por qué nunca tuve este sentimiento de asombro en mis clases antes? Desearía poder ayudar a que otros de los hombres se sintieran de esta forma. Les haría tanto bien, tener metas que alcanzar frente a ellos, y lograrlas. Qué desperdicio.

Agregando a mi resistencia en aburrirme, también tiendo a reaccionar en forma fuerte, aún agresiva, si siento que me están controlando. Me provocaré serio daño simplemente para sentir que no existen cuerdas de marionetas amarradas a mis brazos y piernas. No solo me preocupan estas cuerdas amarradas a gente, sino también a la idea de “debilidades”. Tiempo atrás comenté que tenía menos pelo en mi cabeza que lo que antes tenía. Dije esto, principalmente en un intento de aligerar la situación, algo que frecuentemente tiendo a hacer. Pero, el pensamiento bromístico inicial llevó a sentimientos de vanidad, en escala mayor. No pensarían que pueda existir la vanidad en prisión, pero estarían equivocados. Se intensifica. Entre más veo mi reflejo en el espejo, lo más que me molesto por mi comportamiento estúpido. Quiero decir, en el rango del tamaño del Himalaya en cuanto a pecados, la vanidad realmente es raquítica, patética; como ahogarse en un vaso de agua, ¿no es así?

“Debería ser mejor que esto”, pensé. Así que, hice lo que pensé era mi única opción, y le di una patada a mi vanidad, directa a la cara, y me rasuré la cabeza. Sé que me veo ridículo. Lo sé. Pero también sé que me siento menos imbuido con debilidad, en una forma rara. Ahora no tengo que revisar cuánto pelo tengo – o no tengo – en mi cabeza, y no tengo que escuchar la pequeña vocecita que me dice que estoy poniéndome feo, porque, mi amor, ya estoy allí.

Me perdonarán mis excentricidades, ¿verdad? No creo que ninguno de ustedes tenga concepto del efecto que tiene en uno vivir en este lugar. En ocasiones mis manos empiezan a temblar, y no sé por qué. Frecuentemente tengo el intenso deseo de hablar con alguien, quienquiera que sea, en ocasiones, conmigo mismo, aún cuando generalmente siento que las palabras son un desperdicio de energía. Tales dicotomías me perturban, pero así es como me siento. Camino. Mucho. Cuatro pasos hacia delante, cuatro hacia atrás. Rara vez, hasta me llega este deseo loco de golpear mi cabeza contra la pared de concreto, y no sé por qué. Una amistad mía me mandó un artículo que recientemente fue publicado en el New Yorker (sí, sí, ya sé…simplemente denle una oportunidad, ustedes derechistas) sobre el tema de aislamiento. Me hizo sentir mucho mejor saber que la locura que en ocasiones siento simplemente es una función de mi humanidad, no algo inherente en mí. Es interesante notar que mucho del comportamiento descrito en el artículo es endémico en este lugar. También es interesante notar, en el caso de Dellelo, que él tenía una televisión, radio y acceso a teléfono. En otras palabras, los prisioneros en Texas, en el siglo 21 son tratados mucho peor que los prisioneros en el Noroeste en los 1960s, haciendo a un lado la noción de que el Sur está siguiendo al resto del mundo hacia un futuro más humanitario. He estado encerrado ya durante 43 meses, y he estado aislado por más de 32 de ellos. Resulta que, estar trastornado es un estado perfectamente normal. Whew. Agregaré este artículo al final de este escrito para que puedan leerlo a sus anchas.

Aún cuando todavía me resta ver la evaluación psicológica, la parte que más me preocupa en el rompecabezas de Thomas es mi habilidad de desconectarme de las cosas. “Distante” es como me describen las personas de mi vida anterior. Siempre he sido así. Aún cuando era más joven, tenía dificultad en conectar con las personas, en confiar en ellas. No sé por qué. Quiero saber por qué. Solo se necesita un acto simple de lo que yo percibo ser traición y ya no formas parte de mi vida. Odio esta parte de mí, pero no sé qué hacer para cambiarlo. Esto infecta todo. Amistades. Religión. Amor. Las personas parecen pensar que soy insensible, pero están equivocados. Siento todo. Demasiado. Me sobrecargo, y es entonces que me retraigo. Siempre lo he hecho. Me imagino que mi pregunta real no es por qué hago esto. Mi pregunta real es: ¿Cómo le hago para no ser así? Simplemente un vistazo casual al periódico de hoy me muestra incontables imágenes de guerra, asesinato, violación, genocidio, idiotas locos religiosos corriendo enloquecidos (“Quantus tremor est futurus, quando judex est venturus, cunct stricte discussurus”), políticos mentirosos, sacerdotes mentirosos, todos mintiendo, desastres naturales, mors certa, vita incerta, comerciantes de materia prima comportándose inmoralmente, y sigue y sigue. ¿Cómo lo aguantan? Nadie jamás notó que nunca comí mi cena cuando era más joven y veíamos las noticias estando a la mesa. ¿Cómo pueden ver imágenes de huellas de pies dentados hechas por los dioses de bombas, las fachadas de los edificios abiertas como casa de muñecas, los cuerpos de niños tirados, rojo por doquier, rojo, rojo, rojo, mientras que de un minarete, el khoja llama a los fieles a la oración nocturna, y luego comentan “¡Oh, qué terrible!” e inmediatamente continúan calentado su comida refrigerada? ¿Cómo logran que no penetre en su ser? Llevan a cabo cierto tipo de prestidigitación emocional, e instantáneamente con capaces de seguir con la vida, todavía preocupados por planear el picnic de la oficina mientras yo sigo intentando saber cómo hacerle, aún viendo hacia atrás, como lo hizo la esposa de Lot. Y asimismo, como ella, soy arrasado y borrado. ¿Cómo se permiten sentir en shock una y otra vez, sin ser erosionados a la nada? NO me digan que les causa shock mis acciones, o la acciones de alguien más porque no les creo. Si ustedes verdaderamente se espantan de ver las cosas de que somos capaces los humanos de hacer contra otros humanos, son unos imbéciles que viven sus vidas enterrando sus cabezas en la arena. Vean su mundo, y dejen de cerrar sus malditos ojos. Nunca cerré los míos cuando estaba creciendo, nunca, y les prometo, si realmente observan, si realmente buscan en las profundidades del estanque, los cuerpos que ven encadenados y descomponiéndose en el estiércol empañarán su propio reflejo. Aprenderán a odiar al mundo tanto como yo lo hice, y aún lo hago cuando me tomo la molestia de verlo. Nadie hace chistes mejor que Nietzsche. Tiene tantos chistes buenos de dónde escoger, sin importar que está completamente loco. Uno de mis favoritos se traduce en algo como: “Quienquiera que pelee con monstruos debería tener cuidado de no convertirse en monstruo. Y si miran fijamente en el abismo, durante suficiente tiempo, el abismo regresará su mirada fija a tu ser interior.” El mundo es una bestia horrible, y yo intenté entenderlo. Me volvió loco. Realmente no soy tan difícil de entender, si ustedes ponen atención. Nada difícil.

Creo que este escrito se me salió de las manos. Les di más de la zanahoria que lo que jamás les he dado, o que haya sido mi intención darles. No estoy seguro por qué pensé que fuera tan necesario serruchar tan dentro de la médula. Tan cansado, de repente. Y dejando todo lo insignificante a un lado, estoy seguro que algunas de las cosas que digo les tiene meneando sus cabezas. Tengo una pregunta retórica para ustedes, una que creo ya se las he preguntado antes. Sin embargo, pensar que puedan ustedes meditar un poco más en ella es algo como un ungüento para mí.
¿Creen ustedes que podrían manejar mi situación en forma mejor de lo que yo la he manejado?

“Aquellos que han sacado los ojos de las personas las reprochan por su ceguera.”
John Milton.


Haga click AQUI para ver el artículo del "New Yorker" en formato pdf

Haga clic aquí para leer un interesante comentario sobre el corredor de la muerte, mientras que los abogados cobrar por jugar




Pena de Muerte por Estado (reportado hasta Abril 2009)


© Copyright 2009 por Thomas Bartlett Whitaker.
Todos los derechos reservados.

Wednesday, February 11, 2009

Todas Mis Máquinas (O, El Día Que Aprendí A Amar El Espiritu De Grupo Del Departamento De Justicia Criminal De Texas)

Febrero 11, 2009 – Miércoles

Recientemente me he convertido en un nómada. Después de casi dos años en los confines confortables de la Sección C, los airados dioses de mi tribu han decidido, en su sabiduría infinita, que ya se sobrepasó el tiempo en que debería recoger mis tiendas e irme a otro lado. Dos años en sí, no fue de sorprender. Ah, pero ahora, el alcance, eso es muy diferente. Han escuchado el adagio viejo acerca de cómo maneja sus gastos el gobierno, ¿verdad? El que dice: “¿Por qué solo construir uno cuando puedes tener dos por tres veces más del precio?” “¿Por qué trasladar a un solo prisionero cuando puedes trasladar a TODA LA MALDITA GRANJA?”, parece ser la base de la ideología actual. Así que, entramos a la gran diáspora del ´09 del edificio 12. Después de tres traslados cortos, ahora soy residente de la Sección A, celda 71 para ser preciso, la cual está situada unos cuantos cientos de pies al norte de mi antigua celda. Nuevos vecinos, nueva vista de los mismos aburridos cuartos de recreación. La Sección A es un tanto irregular, a decir la verdad. Por el momento, la Sección B se encuentra vacía, reservada para Richard, el frecuentemente Malignizado (Tabler), tan pronto regrese del hospital psiquiátrico. Ser desprovisto de todo contacto humano lo ha quebrado. Su segundo intento de suicidio falló, muy al disgusto de la mayoría de los prisioneros y guardias. Frecuentemente le dejan, “accidentalmente” navajas de rasurar, por lo tanto solo puedo asumir que un intento para deshacerse inmediatamente de este mortal, una repentina compra de granjas y pateada de cubetas es el resultado que desean los de más arriba. En ocasiones…simplemente…odio este maldito país.

La Antesala de Ejecuciones está en la Sección A, lo cual es tan deprimente como el infierno, pero por lo menos me da una oportunidad de ofrecer los intentos precarios de asistencia a aquellos que pronto partirán. La celda 71 se encuentra en la Sección F, por lo tanto mi ojos alcanzan a ver directamente dentro de la Antesala de Ejecuciones. En ocasiones, ya avanzada la noche, me paro a mi puerta y simplemente miro en esa dirección. Parece que todas las luces están prendidas, y me pregunto qué se sentirá intentar comprimir el remanente total de la vida dentro de unos pocos días, unas pocas horas. Hay un hombre hispano en la celda 14 – no conozco su nombre; ¿Cómo es posible que aún hay hombres que no conozco? – que también es un búho nocturno. Hay veces que nuestro caminar nos conduce a la puerta simultáneamente, y nuestra mirada se encuentra, y, con certeza, sé que ambos estamos pensando lo mismo, en forma de espejo: Yo estoy contento que estoy en la Sección F; desearía estar en la Sección F. Mi amigo K-9 (Kenneth Morris) se encuentra allí en este momento, en la celda 12. Si les suena conocido el nombre, él es uno de los figurados en la sección de Artistas en este sitio web.

Siempre he tenido un loco sentido de respeto por estos Picassos de prisión. Aún no he conocido a alguno que llegó a la prisión con experiencia artística, así que todos son auto-didactas. La mayoría aprende a dibujar por necesidad; es su forma de ganarse un poco de dinero. Texas, único entre los demás estados en esta nación, no paga a sus prisioneros por el trabajo que hacen. Si alguna vez pasan en carro por una prisión en Texas y ven un equipo de campo o un grupo de encadenados, reconozcan que no se les ha pagado ni un centavo por su dura labor. (Y se preguntarán “¿Qué tiene de importancia?”. Piensen en las lecciones positivas que estos hombres están aprendiendo de un ambiente en el que no adquieren ningún conocimiento económico más que el de ganancias con engaños o ganancias oportunistas. …¿No pueden pensar en alguna? ¿Es de sorprender que estos hombres no pueden mantener un trabajo cuando salen de la prisión?) Nada de esto importa para nosotros los que estamos en segregación administrativa, ya que no tenemos derecho de trabajar. Parece estúpido, porque, modestia aparte, yo podría pagar por mi estancia aquí si me pusieran a trabajar en una de las fábricas de la prisión. Sin la menor duda. Se me permitió trabajar en la cocina de uno de los complejos de super máxima seguridad en la que estuve mientras esperaba el juicio. Se me contrató como panadero, y en tres semanas estaba a cargo de la cocina, y en cuatro semanas a cargo del comedor de los oficiales. Básicamente, trabajo muy duro. El Pabellón no tiene un programa de trabajo, lo cual ha sido “temporalmente suspendido” desde el 2000. De todos modos, mi punto es, si no tenemos algún tipo de apoyo económico por fuera, no tenemos pasta de dientes, ropa, una olla eléctrica, nada. Te marchitas y mueres, a solo que tengas la buena fortuna de vivir al lado de un Cristiano, o uno que tiene semblanza entre Cristiano-Budista-Humanista (jajaja…¡soy un maldito desorden!)

Por cierto, el arte se convierte en una forma de ganar un poco de dinero en el mercado negro, para compras en la tiendita. Las divisas son “flags” (banderas) – estampillas de primera clase, y los precios dependen de una variedad de factores, mayormente centrado en la existencia de artículos en la Sección. La mayoría de los convictos tienen estos “negocios”; en realidad, es, a mi ver, imposible sobrevivir sin hacer esto. Algunos de nosotros tenemos varias formas de hacer trato. Me imagino que este sitio es un “negocio” mío, aunque no fue mi propósito original. La necesidad, como dicen, te vende. Me imagino que un día se me pasará el sentimiento de que soy un triste caso de asistencia social. Tal vez.

Mis manos tienen un pulso bastante firme, y un cierto grado de conocimiento nerd, así que rápidamente puse mi taller como reparador de máquinas de escribir y de radios después de mi llegada a este lugar. Tan pronto deduje como modificar mi radio para poder recibir el audio de programas de televisión, también empezé a vender este acondicionamiento. Tres buenos, y decentes radios se fueron gritando y fumando al siguiente mundo (72 micro hondas vírgenes para todos los devotos), pero sus muertes me enseñaron todo lo que necesitaba saber en cuanto a la forma en que fluye la electricidad a través del tablero de circuitos. Aproximadamente un año atrás, construí mi primer altavoz. Pueden ver algunas fotos de uno de estos, el cual recientemente construí y mandé a mi padre. He hecho varios cambios mayores en el diseño en los últimos doce meses. El material necesario es el siguiente: Algunos pliegos de carton de dibujo grueso –( 2 Oack + $3.85), que miden 20X15 pulgadas (la mayor parte de las obras de arte en este sitio son dibujadas sobre esto); alambre de transistor (sin comentario); pegamento (sin comentario), un enchufe de de auriculares viejos (el precio varía); un magneto de unos viejos auriculares (los magnetos pequeños valen unas cuantas banderas, los grandes que se consiguen de los teléfonos en los cuartos de visita valen mucho mas), y papel para el cono. La mayoría de los ingredientes son contrabando, así que obviamente el altavoz mismo es ilegal. El cartoncillo casi es el único artículo que no te quitarán, y he experimentado con muchos diferentes grosores, finalmente decidiéndome por cierto papel grueso de crucigramas, el cual resiste bastante bien con la humedad pesada de Houston. Anteriormente acostumbraba construir las cajas de los altavoces de tamaño mucho más grande, pero he descubierto que si las construyo para tener cabida en el espacio justo entre la pared y la cama, el sonido rebota por debajo de la cama antes de salir por el cono, amplificándolo mucho más. Efectivamente, he hecho que toda la celda sea un componente del sistema, lo cual significa que mis altavoces compactos tienen el doble de volumen y se acentúa el bajo muchas veces más que el de cualquier otra persona. De seguro un logro trivial, pero me siento bastante orgulloso de ese artefacto. Ciertamente, no es una calculadora Curtas, diseñada por Curt Herzstark en los campos de concentración en Buchenwald, pero él contaba con toda una fábrica para poder trabajar.







A pesar de todos estos pequeños proyectos, aún frecuentemente me encuentro aburrido. Jugué con la idea de aprender a dibujar, pero fue un descubrimiento humillante darme cuenta que un Neanderthal con una piedra y un pedazo de carbón, raspando la pared de piedra de una cueva en Francia, poseía mayor talento artístico que lo que yo poseo. Si el mundo del arte enrarecido y ecléctico de dibujos de hombres de palitos llega a ser una corriente principal, tal vez pueda vender algo, aunque no estoy deteniendo la respiración. Ciertamente me ha hecho apreciar más a los hombres que me rodean. Los únicos materiales para arte que se nos permiten comprar son lápices de color corrientes, lápices regulares del # 2, plumas negras, y papel para dibujo. Eso es todo. Así que, para que algunas de estas obras puedan salir tan bien, es verdaderamente sorprendente. Unos cuantos de los muchachos dibujan, así que empezé por aprender el proceso de quebrar los lápices de colores para formar el grafito y después darles forma líquida en agua caliente. He experimentado a agregarle varios líquidos, tales como aceite para bebé, con grados variables de éxito, y algunos no tan variantes grados de fracaso. Siempre se me hizo algo interesante la forma en que se fabricaba la pintura en los días de la antigüedad, con todos los azules lapizlázuli, verdes malaquita, amarillos azafrán, y el carbón de plomo blanco (PbCO3). La fabricación de pintura es – claro – contrabando. Naturalmente, me divertí con el proceso.

El siguiente problema con el que me enfrenté fue cómo fabricar el pincel. La única opción que tenía era cortar algo de mi pelo y meter las puntas en una pluma vieja sin cartucho. No es nada del otro mundo ya que mi pelo parece estar haciendo buen trabajo en caerse por sí solo, lo cual me perturba bastante, pero no hay nada que puedo hacer para evitarlo. Además, intento no verme en el espejo. ¡Ja! Menos pelo en mi cabeza, más pelo saliendo de mi naríz. ¡Ay de mí! ¿Quién hubiera pensado que llegaría a la vejez? Se supone que eso no debe pasarme a mí. Sin darme cuenta del tiempo que ha pasado, voy a estarme quejando de estos malditos jóvenes con todo su rock-and-roll y su forma de portarse que está a la moda. En realidad, he visto lo que la vida en prisión hace al hombre, y me pregunto si tendría la suficiente fuerza para detener la marea de destrucción que te inunda aquí diariamente. Espero que sí, pero ninguno de nosotros es tan fuerte o tan bueno como pensamos ser. Nunca.

El lugar en donde nos topamos con el problema de descarrilamiento del tren es cuando llegamos a poner a trabajar los pigmentos y el pincel. No estaba seguro cuál sería el tema en el que me lanzaría, lo cual se supone uno debería pensar antes de fabricar la pintura, pero tiendo hacer las cosas al revés la mayor parte del tiempo. Mis opciones eran un tanto limitadas, pero eventualmente me decidí por una fotografía de un busto del emperador Hadrian que mi amiga me mandó del Museo Británico. Parecía bastante simple; negro y blanco, líneas sin complicación, nada de árboles molestos o puentes que me sacaran de quicio. Lo que intentaba hacer, en resumen, era mitigar la potencial basura de mi primer aborto artístico.

“Intentar” siendo la palabra clave. Eso pienso. Dibujé la imagen un total de siete veces, cada vez cubriendo la capa anterior, cada edición un poco mejor (o peor). En verdad no estoy totalmente desencantado con la obra, para serles honesto. No se encuentra dentro de la misma liga en que están los demás muchachos, pero no pienso que es horrible. Pueden observar la obra, la cuál llamo V1.0 aquí. (Antes que se rían de mí, recuerden: Tengo software que puede encontrar sus direcciones. (Inserten una risa malvada). Diez dólares de lápices de color y algo de pelo, no es muy caro para unos cuantos días de entretenimiento. Pareciera que el tiempo duerme cuando las musas despiertan. Creo que voy a seguir intentando, tan pronto como se tomen la molestia de comprar más lápices para la tiendita.


V1.0

No estoy seguro cuál será mi próximo proyecto, pero estoy abierto a sugerencias, proveyendo que no se requiera en ninguna manera que en realidad yo produzca algo que se parezca al original. Sería bueno arte abstracto, porque con esto siempre podría decir: “Bueno, sí, este hombro parece un caballo…eso fue intencional. Sí, intencional.”

Me imagino que la razón principal por la que soy jalado hacia el arte en el Pabellón es que se supone que debemos ser privados de toda humanidad, del alma. Si producir algo como el “Jesus” de Prieto – el cuál parece tan real como si pudieras peinar su barba – no es un acto intensamente humano, no sé qué podría ser. Existe algo sumamente trágico para mí al pensar que en menos de un mes, los tigres de K-9 dejarán de merodear sobre las copas de los árboles. ¿En qué se convierte uno cuando las únicas verdades que uno puede ver son arterias cansadas y endurecidas conduciendo hacia el corazón muerto de una sociedad enfermiza? Les informaré cuando yo llegue allí.

“Ni de nada sirvió ahora
Haber construido en torres altas hasta el cielo
Ni se escapó
Mediante todas sus máquinas
Sino que fue precipitadamente enviado
Junto con su equipo industrioso
A construir en el infierno.”


(Milton, “Paraíso Perdido”)

Nota agregada: Febrero 20, 2009

Una pequeña victoria para reportar: Se me ha concedido otra cirugía para reparar mi brazo amolado. Esto deberá tener lugar en las próximas semanas. Parece que mi factor de molestar finalmente se maximizó, y se dieron cuenta que ni yo ni mis carácter de abogado iban a irse a ningún lado. Están planeando tomar un poco de hueso de mi fémur para atascarlo en mi húmero, por lo tanto…sí, como quien dice, estoy esperando regresar con mi muslo pegado a mi hombro y mi brazo conectado con mi nalga. Por lo menos podré patearme en la cabeza por estar de acuerdo a someterme al manejo tierno de Igor Inc por segunda ocasión.

Como se pueden imaginar, todo este movimiento constante ha alterado (léase: destruido) cualquier semblanza a una entrega normal de correspondencia. Mi traslado al hospital solo va a exacerbar aún más la situación. Al presente momento estoy al día con todo, pero si no reciben nada de mí durante un tiempo, probablemente es seguro asumir que Bubba y Billie Jean se robaron sus cartas.

¡Deséenme suerte!




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Sunday, February 1, 2009

Un Cuento De Cinco Cárceles – Condado Grimes

Febrero 1, 2009 Domingo

(Nota: Los eventos que a continuación se relatan toman lugar Mayo del 2006)

Lo que más recuerdo era el olor.

Sin importar cuales pudieron haber sido los contenidos estomacales reales, el vómito siempre huele igual. Compitiendo por ser el olor predominante estaban los contendientes fétidos olores a sudor, miedo y vergüenza de peso ligero. Estaban perdiendo vergonzosamente, colgando con desánimo de las cuerdas del ring, casi hasta el punto de tapping out. El radio estaba a todo volumen, las bocinas de la parte delantera de la van hasta su máximo, en el intento de compensar el hecho de que no había bocinas en la parte trasera. La voz gangosa de Reba no lograba tapar el sonido del hombre tres hileras adelante al estar vomitando todo su desayuno sobre todo su regazo y el piso. Éramos dieciocho en la parte del atrás de la Ford Econoline, empacados como sardínas, todos engalanados en jumpers de lona azul, nuestras manos, pies, cinturas y almas atados con grilletes. No había aire acondicionado, pero el sol aún no había salido, por lo tanto la temperatura estaba en los ochentas bajos. Manejable.

Esta era la primera vez en que había golpeado una “ATW por puerta trasera”, un término de prisión en el que se cambia de una instalación correccional sobre poblada a otra. “ATW por puerta delantera”: yendo a casa. Yo nunca saldría por la puerta delantera. Ya estaba en casa.

Ninguno de los hombres conocían nuestro destino. Los informantes a susurros dentro de las paredes nos habían informado que Fort Bend estaba tomando mano de por lo menos cuatro diferentes instalaciones para solucionar la sobre población. Todas eran consideradas un paso más arriba del infierno conservativamente puritano del infierno de Fort Bend, así que ser sacado por la puerta trasera realmente era un regalo, según los informantes. Me engañan una vez.

El cielo estaba pesadamente vestido con nubes, y desesperadamente deseaba poder divisar una estrella. Solo una estrella, Dios, y estaré bien. Las nubes hicieron a un lado mis intentos mentales de moverlas vía telequinesis. Prometí que tendría mi venganza, sonriendo ante el pensamiento de intentar vengarme sobre aire. Si solo pudiera un corazón sanar con tanta rapidez. En la sección de segregados aprendes a reírte de las cosas más pequeñas. Aún algunas de las cosas son verdaderas. Algunas de ellas.

Los hombres sentados en el asiento enfrente de mí estaban gritándole al hombre enfermo, el cuál intentaba pedir perdón y limpiarse. Los guardias le bajaron a las ventanas, echando chispas por los ojos. A mi alrededor, los hombres hablaban tonterías, hablaban su “juego”. Cada uno de los que está en la cárcel es millonario, un jugador, uno de los dioses menores de las calles, un “G”. Tienen pacas gordas de dinero, tratos record, y prostitutas. Y sin embargo, de alguna manera, a pesar de ser dueños de una flota de carros Mercedes o Range Rovers (“¡ah, hombre, cuando mi novia me mande esas fotos, solo espera, ya verás!”), no pueden pagar una mísera fianza de 5 mil dólares. No le hago caso a sus historias tontas. Ni siquiera le hablo a la gente si lo puedo evitar. Yo no tengo fianza. Yo estoy en prisión preventiva. La plática sobre fianzas no tiene ningún al igual que las promesas que me hace un político.

Conocía a unos cuantos de los muchachos en la van. Había estado en la cárcel durante nueve meses, por lo tanto algunos habían estado en la celda conmigo en algún momento. Algunos habían estado en la celda conmigo, se habían ido a casa y regresado. Todos sabían quién era yo. Los periódicos, con fijación en ciertas palabras atrayentes, etiquetándome como el “autor intelectual”, de tal manera eso es lo que la gente empezó a llamarme a mis espaldas. Rehusé responder a esta etiqueta, pero eso no detuvo a las personas de usar dicha etiqueta.

Íbamos por carreteras no principales, por lo tanto era difícil que yo pudiera saber qué dirección seguíamos. Todas las carreteras pequeñas de pueblitos se ven básicamente igual. Tenía un mapa de Texas abierto en mi mente, con la hipótesis del destino de los complejos y su localización geográfica tintileando en varios colores. Eventualmente llegamos al 290, y quité Lufkin de la lista., la pequeña luz verde apagándose dentro de mi mente. Demasiado hacia el oeste en la abscisa, como quien dice. El condado Grimes se convirtió en el que encabezaba la lista, y cuando salimos de la carretera principal cerca de Navasota, hablé por primera vez, calladamente informando a todos sobre nuestro destino. Hubo gemidos y reclamos de todos tipos de conocimiento íntimo acerca del lugar. Esto es casi tan común en las prisiones como los reclamos de casas en el Caribe: historias contadas en primera persona de casi cada unidad en el estado. “Yo estuve allí en el ´04…” se convirtió el coro rápidamente, como convenciéndose a sí mismos que una sobrevivencia imaginada de un cierto infierno de alguna forma minimizaría sus efectos presentes. La inquietud: temor a la partera. En hombres que han sido entrenados a no mostrar temor ni debilidad, la inquietud tiene un olor peculiar. O tal vez simplemente era el olor corporal. Es raro que alguien de por aquí use también desodorante.

Seguimos por las carreteras curveadas a través de algunas vías de acceso, hasta que entramos a un estacionamiento de un edificio pequeño, de un solo piso. No me causó impresión. No era posible que el lugar pudiera contener más de cien camas; el alambrado de púas estaba colocado en forma desordenada por encima de la cerca. Por fin, el cielo estaba tornándose gris al entrar en un garaje conectado, y tomé el tiempo del portón al descender del techo. Hizo un sonido tintileante al moverse, y, por alguna razón, me hizo pensar en los castillos que había visto en Inglaterra. La van tosió al ser apagada, y los dos guardias se salieron de la cabina, estirándose. Usaban pantalones negros, estilo militar con muchos bolsillos, y camisas grises con el logo de CiviGenics Corporation una organización privada que maneja centros de detención y prisiones. Estas instituciones corporativas se han convertido en la furia de Texas, porque a nadie le gusta pasar el dólar mejor que los sureños de clase baja rural. Busquen la palabra “sofisticación” en el diccionario; vean una buena fotografía de Rick Perry y su Pelo. ¿No quieren pagar para tener programas en las prisiones que son requeridos por el Tío Sam? No hay problema, simplemente permitan que el primo Earl abra una pequeña cárcel, establezca unas dispensaciones en cuanto a programas educativos y tratamiento de drogas, y se ha solucionado el problema. Siempre y cuando no detengan a nadie más de dos años, no importa. Y, claro, nadie mantiene un registro del hecho de que hombres pasan sus vidas siendo cambiados cada 23 meses de un lugar a otro. ¿A quién le importa un montón de perdedores?

Los aspirantes a policías usaban viejos revólveres de seis balas colocados en cinturones de red pesados, los cuales tenían una plétora de otros instrumentos, todos diseñados para, en cierta forma, disipar su miseria sobre estar demasiado gordo o ser demasiado estúpido para terminar la Academia.
10 a 1 , todos usaban esas chapas falsas que se ven anunciados en la espalda de Soldier of Fortune (Soldado de Fortuna). Encajado en la pared de concreto se encontraba una caja grance de seguridad, la cual rápidamente recibía las pistolas y los atomizadores de gas lacrimógeno. El de calíbre 12 se quedó en el tablero, una omisión que pudo o no ser intencional. Ambos procedieron a subir unas pequeñas escaleras y golpearon a una puerta grande de metal, la cual rápidamente fue abierta. Desaparecieron al interior. No los volveríamos a ver nuevamente por más de una hora.

Eventualmente me dormí. No había alguna otra cosa que me distrajera, y me había aburrido de toda la plática. Como cualquier otro asunto, las tonterías tienen una densidad máxima, a la cual nos acercábamos con abandono imprudente. Dieciocho hombres, una van, una mezcla penal para la confluencia perfecta de estupidez. No podía pensar en nada que hubiera agregado a la era cultural intelectual de todos modos. No es implicar que no tengo una veta en mi personalidad para decir cosas tontas, porque ciertamente sí la tengo. Compro mi estupidez en contenedores de tamaño industrial en Sam´s, necesitando una carretilla elevadora para hacer mis compras. Pero mi versión de idiotéz es mucho menos imberbe y solamente apreciada de verdad por las personas del oficio. La pistola, y qué se podría hacer con ella, fue uno de los temas principales del hoyo conversacional negro, como pueden imaginarse.

Cuando regresaron los guardias, el sol se asomaba a través de una abertura en el techo de metal arriba de nosotros, creando un efecto tipo laser al lanzarse a través del polvo que flotaba en el aire. Ese es el truco en estos lugares: encontrar belleza en donde sea posible, porque no vas a recibir mucho de eso. El momento rápidamente se rompió por las órdenes gritadas de que desembarcáramos. Los CiviGénicos eran acompañados por varios carceleros, así como policías análogos vestidos con toda la vestimenta del condado orgulloso de Grimes, Texas. Uno por uno, fuimos removidos de la van, lo cual es considerablemente mucho más difícil que lo que se puedan imaginar cuando las piernas están encadenadas con las otras. Dos de nuestro grupo se cayeron, golpeando duramente el pavimento. Llegaría a ver ese mismo acto muchas veces a través de los años, y eventualmente llegaría a simbolizar, dentro de mi mente, la exaltación del cáncer que crece en las prisiones por todo este país: algún tipo de profundo y profundamente siniestro rechazo de la dignidad humana. Fuimos procesados de dos en dos, cada par siendo dirigidos a través de la enorme puerta de metal cada pocos minutos; el reverso del arca de Noé. En general quería haber hecho lo que Noé debería haber hecho y de plano no atinarle al arca.

Había dos de nosotros en la van con cargos de asesinato, y se nos puso juntos. El apodo del otro hombre era G-man o G-unit, o algun otro apodo tonto; Ya ni lo puedo recordar.


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