Saturday, May 10, 2008

Llamado a Tomar Armas

Mayo 10, 2008 - 1:30 a.m.

El bicho que me da lata para que escriba, generalmente se espera hasta la medianoche antes de que llegue tambaleándose a mi vida, y me encaja sus dientes. Generalmente hace esto, convenientemente, tan pronto como me estoy poniendo cómodo en mi cama. He aprendido, en el último año, que cuando llega la urgencia, necesito aprovecharme de ella, porque solo sucede unas cuantas veces por mes. Cuando trato de forzarme a escribir es como tratar de que una mula se ponga a hacer geometría – nunca va a pasar. Con esto no estoy diciendo que lo que escribo pueda ser bueno, pero, sin que el interruptor creativo sea activado en mi cabeza, lo que resulta es realmente detestable. Desde que me hicieron la cirugía en mi brazo, he notado que mi nivel de energía parece estar permanentemente colocado en “pereza”, y realmente no sé qué hacer para aumentar mi entusiasmo. Terminé dedicándome a unos cuantos proyectos, los cuales, en su gran mayoría, concluí en forma satisfactoria, aunque, gastar doce horas al día enterrado en resúmenes legales no es tan emocionante como suena. Cuando terminé con esto, sin embargo, aún tenía dos proyectos más que había dejado para más tarde, y no estaba teniendo mucha suerte con ninguno de los dos. Deberá ser notado que soy un tipo bastante terco. En realidad, estoy subestimando este comentario. En los Anales de los Grandes Hombres de Cabeza Dura, probablemente merezco por lo menos unas cuantas páginas. En el mundo penal, esto realmente es un rasgo positivo, porque la única forma en que vas a lograr algo es aventándote de lleno, hasta que por fin logres hacer conexión. Dicho eso…me encuentro completamente perplejo en cuanto a estos asuntos, así que, voy a hacer algo, lo cual me juré a mi mismo que nunca haría, y pediré la ayuda de ustedes.

Me siento un cuanto (favor de leerlo como: “mucho”) incómodo en cuanto a esto, porque no he querido usar este sitio web para obtener ganancia personal. Hubiera sido muy fácil anunciarme allí, como me han sugerido varios de ustedes, pero simplemente no me sentía bien en hacerlo. Quiero decir, existen un millón de sitios web de prisioneros, y la mayoría de ellos básicamente son llamados de ayuda. Siempre quise que MB6 fuera algo diferente; tal vez el comienzo de una conversación sobre perdón o evolución personal, o algo parecido. Para mi continua sorpresa, miles de personas han leído mis escritos burdos, y me siento extremadamente humillado por esto, mientras, a la misma vez, con un sentimiento de temor. Ha regresado el viejo coro en mi cabeza que me repite que intente agradar a cada persona en todo tiempo, aunque no parece tener el volumen o los dientes que tenía anteriormente. Habiendo dicho todo eso, he estado sintiendo que es muy irresponsable de mi parte no intentar usar este sitio web para un propósito específico, si siento que tal propósito está realmente justificado. Sé que va en contra de la sabiduría convencional que un prisionero en el Pabellón de Condenados a Muerte quiera intentar hacer algo que ayudaría que el mundo fuera un mejor lugar, pero ¿qué puedo decir? Dios es grande, y siempre me he deleitado en ser un destructor de las ideas tradicionales. Antes de que me meta de lleno, deseo decirles que quiero que oren acerca de los siguientes asuntos, y si hay algo con lo que no se sienten cómodos en ayudar, bueno, ciertamente no habrá resentimientos. Como la mayoría de las personas, me vuelvo más o menos introspectivo llegándose la Navidad. Me puse a meditar mucho en lo que ha pasado el año anterior, y acerca de todos los cambios que ha habido en mi vida. Me encontré pensando en mi Tía Nada, quien falleció este verano pasado. Sé que no es realmente muy cortés tener favoritismo en la familia, pero creo que la mayoría de la gente los tiene, aún cuando no lo reconozcamos. La Tía Nada era una de mis favoritas. Estaba llena de colorido. Siempre me sentí a gusto cuando estaba con ella, lo cual, definitivamente, no era la norma para mí en esos días. Parecía aceptarme, y no existía juicio en ella. Verdaderamente la extraño. La cosa es, nunca la hubiera conocido a no ser por los milagros de la medicina moderna. Nada tuvo un trasplante de riñón aún antes que yo naciera, y este riñón de concedió 30 años más de vida. Pasé mucho tiempo meditando sobre esto, y para finalizar la noche había decidido que iba a donar un riñón también. Siendo que ya estaba afianzado en la tibia cienega baldía del Sistema Médico UTMB (Galveston), estaba bastante seguro que no iban a ser dóciles hacia este deseo mío (Para más detalles sobre el calibre de tratamiento médico que reciben los prisioneros de las prisiones de Texas, ver “¿Hay un Doctor en Casa?” Partes 1 y 2). Estuve en lo correcto, tal y como pensé. Aprendí, en unas cuantas semanas, que, bajo ninguna circunstancia, a ninguno de los más de 170,000 prisioneros en el Departamento de Justicia Criminal de Texas se le permite donar órganos…aún cuando un ser querido esté muriendo, y el prisionero sea un donador calificado. No puedo decir que me sorprendí, pero sí me entristeció saber esto. A través de mi investigación, había determinado que existen (en el momento de este escrito) 5,745 pacientes, solo en Texas, que están necesitando un trasplante de riñón. El Departamento Correccional de Texas me citó las siguientes dos razones por las cuales no permiten que los prisioneros donen órganos: 1) No hay una institución lo suficientemente segura para llevar a cabo la cirugía y 2) el costo. La primera es una total mentira, ya que la unidad en el Hospital en Galveston (John Sealy) es una unidad de prisión, totalmente segura, al igual de ser un hospital público completo, capaz de practicar aún la más complicada de las cirugías. La segunda razón parece ser más realista, aunque desde que me dieron esa razón he aprendido que Medicare pagaría por el procedimiento completo, y que existen fundaciones privadas las cuales también apoyarían a sufragar los gastos. Pero, hablando en serio, ¿podríamos poner lo económico a un lado por un momento? Estas son personas reales, casi 6,000 de ellas, que necesitan ayuda. Puede ser que ustedes conozcan alguna; alguno sea vecino. Puede que tengan que esperar años antes de que encuentren un riñón adecuado, pero existen personas que están dispuestas a donar EN ESTE MOMENTO, a las cuales no se les permite. ¿Pienso que hay muchos hombres tras barras que donarán? Probablemente no, pero ¿qué si el número es bajo?, digamos, solo 200 de los 170,000. Aún así, estamos hablando de 200 VIDAS. Me parece ser un tremendo desperdicio no buscar entre todos los recursos cuando hay vidas en la cuerda floja. Mi papá tiene amistad con el Representante de Estado, Charlie Howard, por lo tanto, le escribí, saltándome, en cierta forma, la burocracia del Departamento Correccional de Texas. Pareció comprender el problema, pero, seamos sinceros, yo soy solo un prisionero. Así que, aquí está mi petición: Les estoy proporcionando su dirección, y estoy pidiéndoles que le escriban, o le escriban a su representante local, y les informen que ustedes creen que es un asunto que necesita ser tomado en cuenta.

Representante: Charles Howard
Distrito 26
Partido: Republicano

Dirección en la Capital:
Room E 22, Capitol Building
Austin, Texas 78701
Tel: (512) 463-0710

Dirección email:
Charles.Howard@capitol.tlc.texas.gov

Dirección del Distrito:
Sugarland, Texas 77478

Condados Representados:
Parte de Fort Bend

Existe algo de precedente: La legislatura de Carolina del Sur está considerando un proyecto de ley (S.481) que permitiría que los prisioneros pudieran donar órganos y médula ósea. Pido que busquen más allá del recurso de esta petición, y piensen en las personas afuera que tienen necesidad. Pensé en formar algún tipo de petición, pero aún tengo algo de confusión en cuanto a la legalidad de una petición por internet, así que, pienso que una forma más eficiente de hacerlo es que cada uno de ustedes le escriba directamente a su propio congresista. Sé lo que es estar inmerso en un tipo de hastío pos-moderno, en donde nos sentimos como que somos demasiados pequeños para hacer la diferencia en el mundo real. Créanme, yo sé a lo que sabe. Pero esta es una verdadera oportunidad para que llevemos a cabo algo sencillo que salvaría a muchas vidas. De todos modos, oren en cuanto a este asunto, y si sienten que es algo en lo que ustedes pueden apoyar, manden esta petición a un amigo. Obviamente, esto es principalmente para residentes de Texas, pero para aquellos de ustedes en otros estados o países, las cartas adicionales podrían ayudar, y también podrían investigar si sus estados permiten que los prisioneros hagan donación de órganos.


El segundo proyecto es mucho menos importante que el primero, y mucho menos noble. Este es el que me hace sentir un poco mal al pedir ayuda. En verdad que odio sostener mi sombrero en mis manos, y todo eso, pero…he estado tratando de terminar mis estudios mediante cursos por correspondencia por ya más de un año. Me han jalado el tapete de debajo de mis pies más veces de las que puedo contar, y empiezo a sentirme derrotado. Pensé que ya estaba todo solucionado Noviembre del año pasado, solo para caerme de cara una vez más. Ven, básicamente existen cuatro áreas de dificultad al tratar de asistir a la escuela estando en el Pabellón de los Condenados a Muerte. La primera es dinero; pero creo que esto ya está solucionado. La segunda es que lo acepten a uno en la Universidad, lo cuál es el menor de los problemas para mí ya que mi promedio SAT es bastante alto. Las dos últimas son un poco más problemáticas: convencer al Departamento Correccional de Texas que permita que el material educacional pueda ser liberado del cuarto de correspondencia, y encontrar una Universidad que tenga un programa por correspondencia que no requiera uso de computadora. Es en este último punto donde pudiera usar una mano ayudadora. Estoy bastante limitado en mi habilidad de conseguir información aquí…básicamente tengo que mandar una carta a cada una de las escuelas, una por una. Lo que realmente necesito es que algunas pocas personas se metan al internet e investiguen cuáles escuelas realmente tienen programas de estudio mediante el formato de correo-tortuga de la vieja escuela. Se sorprenderían en conocer cuántas ya no ofrecen estudios por correspondencia. Mi interés principal es Historia, así que esa sería mi preferencia. Si encuentran una escuela, por favor háganmelo saber. Le he escrito a bastantes, sin éxito.

De todos modos, agradezco la atención, y deseo reiterar que el primer proyecto es mucho más importante que el segundo, así que, si su energía es limitada, enfóquense en el primero. Gracias, y que Dios les bendiga.

“Si piensas que eres demasiado pequeño para hacer la diferencia, intenta dormir en un cuarto cerrado con un mosquito.”

Proverbio Africano.

© Copyright 2008 por Thomas Bartlett Whitaker.
Todos los derechos reservados.

Wednesday, April 16, 2008

¿Hay Un Doctor En Casa? – Parte II

Abril 16, 2008

Las paredes de la prisión cuentan una historia. En efecto, es rara la superficie que no revela las marcas raspadas, pintadas, dibujadas o quemadas (!) de hombres que estuvieron antes que yo. Me he dado cuenta que, en cierta forma, disfruto leer estos mensajes del pasado, llenos de colorido. Las puertas de metal en los tanques de detención del Hospital John Sealy en Galveston tienen un parecido a una excavación arqueológica. En la superficie, tienes actividad reciente: mensajes raspados en la pintura café, que fechan desde la última vez que se tomaron el trabajo de volver a pintar, lo cual, aparentemente, fue poco antes de Marzo de 1997. Alguien con el nombre de “Sr. T-Boy” opina que Tyler es “La Ciudad sin Piedad.” No estoy seguro de qué tan exacto sea ese comentario, pero lo encontré gracioso. Bajo la capa superficial, o estrato, para continuar con mi mala metáfora, débilmente se pueden ver los mensajes que fueron escritos antes de que pintaran, aunque, en ocasiones, tienes que descifrarlos a tientas. Tuve bastante tiempo para mirar fijamente a esta puerta en particular, y reflexionaba sobre cuál sería la marca que yo debería dejar. Al final, en vez de tratar de proclamar que yo era la más buena onda o el más bravucón (o cualquier otro término se usa hoy en día), les dejé la fórmula empírica de un ser humano, como si fuera desglosado en átomos:

(H15750 N310 O6500 C2250 Ca63 P48 K15 S15 Na10 C16 Mg3 Fe1)

Pensé que eso agregaría un poco de color a la obra, y establecería que, aunque tal vez no tenga “Esos Puños de Dolor” como D-Loc, o sea “El Fama de Tres Caras” como Ochoa-06, por lo menos podía afirmar ser el nerd mayor en el Departamento Correccional de Texas. Urra para mí.

Obviamente, por fin le hicieron caso al problema de mi brazo, como testifica en forma clara la foto en mi escrito previo. También mi amiga Erin (quién me cuida demasiado bien) me dijo que “me veía un poco delgado”, lo cual es cierto. Perdí 34 libras desde que tuve mi lesión en Octubre, lo cual no sería tan malo bajo circunstancias diferentes, pero prácticamente, este peso era todo de masa muscular. Aparentemente, mi barriga no recibió el memo que le decía que estábamos bajando de medidas. He estado hablando con ella, tratando de que razone, pero piensa que mis amenazas de hacer sentadillas, a todo lo que da, no tienen fundamento. Demonios, probablemente tenga razón. Por ahora.

Durante una de nuestras últimas visitas, mi papá escuchó pacientemente mientras me quejaba de sentirme como un hombre viejo y acabado. “Bueno”, dijo, “Por lo menos puedes presumir que tus músculos habían crecido tanto que pudiste tronar el titanio simplemente al flexionar.” Suspiro. Todos son comediantes. Ahora he estado en John Sealy cuatro veces. La última vez que escribí acerca de este asunto, mencioné que el Dr. Zond (previamente me referí a él como el Dr. Z, y sí, mis habilidades de ponerles un alias es verdaderamente como en la CIA) había venido a mi celda, en respuesta al alboroto que estaba haciendo. Ordenó que se tomaran radiografías, aunque le sacó la vuelta a la corrupción que existe aquí en Polunsky, pidiendo que fueran tomadas en la unidad del hospital regional en Galveston. Ya tarde, en la noche del miércoles, 20 de Febrero, se me informó que necesitaba empacar mis cosas, porque saldría en “cadena médica” a la siguiente mañana. Metí mis pertenencias en los sacos rojos para cebolla, e intenté dormir. A la siguiente mañana, a las 4:30 a.m., fui despertado cuando un guardia empezó a golpear mi puerta con su garrote y me encadenó. Al ir llegando al Control-12, me dijeron que esperara. Rodaron una rara silla gris y la enchufaron a la pared. Resulta que esta silla, la cual llaman silla B.O.S.S., es un detector de metales de cuerpo completo. No olviden que cuando me senté en la silla, estaba usando diez libras de esposas y cadenas, las cuales están fabricadas con metal. La silla, lógico, se volvió loca, aunque los guardias parecían más interesados en su debate en cuanto a cebos para la pesca, que en la posibilidad de que yo pudiera tener algún cortador para cerrojo de tamaño industrial bajo mi camisa. Parecería que la silla es todavía otra pieza de equipo, destinada para el Pabellón, que no tiene utilidad. (Como muestra de una aún mayor flagrante ineptitud de uso del dinero de los que pagan impuestos, vean la máquina masiva de rayos x cuando entren el edificio del Pabellón de los Condenados a Muerte. Este es uno de esos dispositivos con la pantalla computarizada como la que se usa en los aeropuertos. Nunca se usa; Nunca se ha usado desde que lo instalaron el año pasado. No tengo ni idea del costo de un sistema como esos, pero sí escuché a algunos guardias quejándose que hubieran podido comprar seis camiones perimetrales con lo que costó, así que me imagino que 100 mil dólares o más. Ustedes pagaron por eso, ciudadanos de Texas. ¿No están orgullosos? Después de sentarme en la silla detectora, se me condujo hacia afuera a una van que esperaba. En las semanas siguientes, viajaría en diferentes tipos de van y camiones. Este transporte llevaba a varios prisioneros de unidades en el área. Me sorprendí un poco de que se me permitiera viajar con ellos, ya que uno de los argumentos que cada fiscal efectúa en cada juicio capital es que los prisioneros dignos de estar en el Pabellón son tan peligrosos, que no pueden convivir con los prisioneros de la población general. Aparentemente, está es aún otra área en donde la retórica y la realidad parten camino. La conversación dentro de la van fue interesante. Uno de los Mexicanos había vivido en Monterrey, así que comparamos notas, y discutimos sobre cuál era la mejor comida anti-cruda, tacos de chorro, o caldo de res. Fue agradable escuchar algunas noticias provenientes de personas que no estaban preocupados de que serían asesinados por el Estado. La libertad condicional, como siempre, estaba siendo mezquina. Creo que están orgullosos de que ahora es oficial de que Texas ha sobrepasado a California como el sistema de prisiones del estado mayor en la nación. (Colocando esto en perspectiva para que mejor entiendan, hay 2.5 veces más prisioneros en Texas que en todo el país de Inglaterra. Y para ponerlo aún más en perspectiva: Estados Unidos tiene el 5% de la población mundial, y 25% de los prisioneros mundiales.) Me pregunto, ¿cuántos billones de dólares más planea gastar este estado antes que se den cuenta que esta farsa está llegando a su fin?

La selección musical escogida por los dos oficiales de transporte, armados con pistola y rifle, era verdaderamente atroz. Nunca he sido un admirador de música country o western, pero aparentemente existe un nivel más profundo de infierno en este género: country “clásico”. Algún tonto se quejó durante una eternidad de cómo, amar a dos mujeres, era parecido a un grillete con bola, e iba empeorando. Pasamos por el centro por la autopista 45, aunque me mantuve pasivo. Anteriormente me encantaba ir al centro. Toda la energía, el movimiento, la vida, tan opuesto a lo que sentía por dentro. Pienso que los rascacielos, más que cualquier otro aspecto de la vida moderna, gritan a los cielos como un testamento del ego del hombre. Insisten, absolutamente, que los volteemos a ver. Me imagino que fue más fácil ignorar a Dios cuando tuve estas torres para apoyarme en ellas. Cualquiera que sea la razón, apenas si volteé a ver los edificios. Ya no eran parte de mí.

Y siguiendo, John Sealy es un hospital bastante interesante. Primeramente, es un hospital-escuela, así que todos los procedimientos se llevan a cabo por médicos jóvenes. En preparación para ello, traté de armarme con algunos chistes de Doogie Howser, pero en su generalidad, a propósito he purgado los 80´s de mi mente, así que Doogie y Vainilla Ice tendrán que permanecer en el olvido. (Y seamos honestos, es lo mejor para todos, de cualquier forma. ¿Gustan? ¿ pantalónes de paracaídas?) La sección del hospital que ha sido apartada para el Departamento Correccional de Texas, tiene semejanza a lo que se vería un hospital diseñado por Orwell. Los pisos tienen un área con pasillo central para los guardias, y las diferentes alas están separadas por canceles electrificados. A mí se me llevó a las celdas de espera de alta seguridad en el cuarto piso, ala C. Las celdas de espera, no importando cual sea la institución, están universalmente asquerosas. John Sealy se ha ingeniado la forma de minimizar el uso de personal de limpieza: Mantienen las luces de la celda apagada, para que uno esté en la oscuridad todo el tiempo de tu estancia. Es más difícil meditar en cuanto a las paredes y pisos empapados en orina y sangre cuando solo se pueden oler. Me pongo a pensar sobre cuando terminas necesitando ser hospitalizado simplemente porque estuviste en un hospital. Pero bueno. Básicamente, traté de no tocar nada. Llegamos al hospital alrededor de las 7:00 a.m. y me quedé en la celda de espera hasta cerca de las 2:00 p.m., cuando me llevaron a la clínica de Ortopedia, y me tomaron la radiografía. El doctor que vio las radiografías parecía como si apenas se había acostumbrado a manejar la etapa de la pubertad. (Puede que esté exagerando un poco). La radiografía confirmó que el hueso estaba, en efecto, fracturado, al igual que la varilla de titanio, aunque nadie me podía dar explicación de cómo sucedió esto. Un doctor sugirió que la varilla pudo haber estado defectuosa desde un comienzo. Sin embargo, no existía ningún misterio cuando llegó a opinarse que el Dr. P, el médico de la unidad que por meses afirmó que simplemente tenía un “toque de artritis”, había diagnosticado equivocadamente lo extenso del problema. (Desde entonces he recabado mi historial médico completo de la prisión, y resulta que no era un diagnóstico erróneo, sino un patente intento de no llevar a cabo la cirugía. Hubo una parte de mí que quería demandar a este tonto, pero decidí que ya había demasiadas demandas legales simplemente volando en estos días. Además, es tan difícil descansar en el perdón y gracia si no estoy dispuesto a extenderlo a otros. Aún a los médicos charlatanes negligentes como el Dr. P.

Los doctores me dieron a escoger: dejar el brazo cómo estaba, o hacer cirugía. Los riesgos incluían daño a los nervios, pérdida del brazo, o muerte. Tenía que tomar la decisión en el momento, aunque era una decisión fácil, ya que, de todos modos, estaba casi listo para cortarme el brazo yo mismo. La mayoría de las personas escogerían la posibilidad de no tener dolor sobre la seguridad de tenerlo. Se me regresó a mi celda de espera después de firmar algunos documentos. Todos los prisioneros esperamos hasta las 6:00 p.m. para tomar el camión de regreso a nuestras unidades. En este momento, lo único que sabía era que el Dr. P. sabía sobre la varilla quebrada y me mintió (o.k. ya lo sospechaba desde antes, pero ahora lo sabía con seguridad). También sabía que, en algún momento de las próximas semanas, se me llamaría para ser operado, provisto que los “profesionales de la medicina” aquí en Polunsky no vetaran la decisión.

No tendría una larga espera. El 29 de Febrero, nuevamente hice el paseo a Galveston. La selección musical estuvo un poco mejor esta vez. REM cantaba acerca de Andy Kaufman y las paraderos de las trocas, en vez de las de St. Peter, mientras pasábamos por el centro, lo cual parecía apropiado. Fue divertido ver todos los modelos nuevos de carros que han sacado, y consideré hacerles caras a las personas que se me quedaban viendo, pero no creía que apreciarían mi sentido del humor, así que me detuve. Al cruzar la carretera elevada hacia la Isla de Galveston, Neil Young (uno de mis cantantes favoritos) cantaba acerca de la aguja, y el daño que causó. Las últimas letras que escuché antes que apagaran la radio fueron “Me fui hacia la ciudad y perdí mi banda. Observé la aguja encargarse de otro hombre. Se fue, se fue, el daño está hecho.” Esta canción parecía aún más apropiada que la canción de REM. Sí, era casi perfecta.

En esta ocasión, no me pondrían en el tanque de espera, por lo menos, no indefinidamente. Llegamos al hospital cerca de las 8:00 a.m. y alrededor de las 11:00 p.m. vinieron a llevarme arriba, al piso 7. El cuarto de hospital era exactamente como era esperado de un cuarto de hospital: una cama de verdad (!), una televisión (!), y lo mejor, un espejo y ventana de verdad (!!!). Hasta había almohadas en las camas (en la prisión no existen las almohadas. Tienes que hacer una de cualquier cosa suave que tengas a la mano). Me fijé que el baño tenía una regadera, en la cual me sumergí con codicia ya que me sentía infectado por mi estadía en los tanques de espera. Mientras tomaba una ducha, el guardia abrió la puerta para informarme que solo debía darme una ducha entre el horario de 6:30 p.m. – 8:30 p.m. Le hice saber que entendía, pero cortésmente lo ignoré. Creo que tomé alrededor de seis duchas al día durante ese fin de semana, cada que quería hacerlo. Todo lo que puedo decir en mi defensa es, si ustedes normalmente tuvieran que esperar todo el día, durante todo un año, para tomar una ducha tibia, probablemente ustedes también gozarían sentir el agua caliente cuando fuera posible. Después de mi larga ducha, vi algo de televisión, mi primera vez desde que llegué al Pabellón. Nuevamente, me sorprendió darme cuenta del poco interés que me causaba. En su mayoría vi el Canal de Discovery, antes de quedarme dormido cerca de las 3:00 a.m. Desperté con la salida del sol, y me quedé totalmente pasmado con la vista que había desde mi ventana. A menos de una milla de distancia podía ver el océano. Lo había estado oliendo toda la noche, pero no es lo mismo. Creo que pasé más tiempo observando el océano que lo que pasé viendo la televisión, ese Sábado y Domingo. Sí vi Lawrence de Arabia, uno de mis favoritos. Tuve un buen amigo en la preparatoria que me formó el hábito de ver si podía tener la victoria sobre figuras históricas en una pelea. Empezaba con la pregunta “¿A quién te gustaría conocer?”, y de alguna forma Lane tergiversaba la pregunta hacia una discusión de si Scipio Aficanus tenía o no un garfio izquierdo malo. Ya hace años desde que murió Lane, pero aún tengo el hábito de preguntar: ¿podría ganarle a tal y tal? Estoy bastante seguro que podría ganarle a Peter O´Toole, aunque a él sí le dieron un balazo en el brazo, solo para levantarse y seguir caminando, así que puede ser que ese Inglés tenía algo más de lo que yo pensaba.

A la siguiente mañana me despertaron a las 5:00 a.m. para prepararme para cirugía. Me amarraron a la camilla y me llevaron abajo, en donde me preguntaron un número de preguntas en cuanto a mis experiencias previas con anestesia. Eventualmente me canalizaron la vena, y no pude evitar pensar que la siguiente vez que me canalizaran la vena, probablemente no estaría tan tranquilo. Todo el equipo médico parecía ser extremadamente joven, y me preguntaba si esto era un hecho objetivo, o simplemente yo estaba envejeciendo. La muy bonita anestesióloga Asiática me preguntó si estaba nervioso, a lo cual asentí. Me dijo que me iba a dar algo para relajarme, y empezó a administrar algo en mi…oscuridad…la primera cosa que recuerdo haber pensado era que la alarma de alguien estaba disparándose. No importando que no existen las alarmas en la prisión. No importando que no sabía quién era, o que me sentía como si me acababan de hacer puré. Simplemente deseaba que apagaran la alarma. El mecanismo ofensor resultó ser alguna pieza de artilugio médico, que probablemente sería mejor si no se tocaba. Más adelante supe que estuve en cirugía un poco menos de ocho horas. La varilla de metal quebrada fue difícil de remover, así que tuvieron que abrir mi brazo desde el codo hasta el hombro, y en seguida cortaron un pedazo de hueso de mi hueso que se conectaba mediante cuatro tornillos y una placa. Existe un espacio de aproximadamente una pulgada entre los dos segmentos del húmero, y si estos no se fusionan, mis días de hacer ejercicio se acabaron.

Me quedé en el hospital cuatro días más, hasta que me encadenaron para regresar a Polunsky. No voy a pasar mucho tiempo discutiendo las siguientes cuantas semanas (esto ya estuvo suficientemente largo), excepto que los eventos incluyeron: Mi herida por la punción de la vena se volvió a abrir en mi viaje en van de regreso a la unidad, por lo cual estaba cubierto en sangre cuando llegué a la unidad; un viaje, por error, de regreso a Galveston y la consecuente detención en los tanques debido a un error administrativo; la enfermera de Polunsky se echó la tarea de retirar las 50 grapas, se andaba desmayando y se molestó cuando traté de darle consejo, así que tomé el artefacto de su mano y me quité yo solo la última mitad de las grapas; cuando llegué a la unidad, me retiraron el yeso que protegía mi brazo, alegando que era un arma, aunque ahora tengo un yeso nuevo, muchas gracias. Podría seguir y seguir, pero he tocado este tambor durante suficiente tiempo. Si no he logrado darles a entender que, aquí en Livingston, son unos fulanos flojos e incompetentes, entonces, darles información adicional, no les va a hacer cambiar de parecer. Ya se me pasó. Por la mayor parte.

A todos aquellos que me escriben, ya me puse a mano con la montaña de correspondencia que, de alguna forma, se ideo la forma de reproducirse asexualmente, así que, si no reciben respuesta mía para el tiempo que este escrito de ponga en el sitio web, hay altas probabilidades que no haya recibido sus cartas. Muchas gracias por sus oraciones.





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Friday, March 7, 2008

El Brazo De Frankenstein y Correo Lento

Marzo 7, 2008

Esto solamente es una nota rápida para ustedes que son regulares en escribir y leer mis escritos: La larga esperada cirugía de mi brazo fracturado ha sido llevada a cabo. Escribiré la Parte 2 de “¿Hay un Doctor en Casa?” en un par de semanas y les contaré todos los detalles, pero por ahora estoy dejando que mi brazo descanse. También voy a dejar de contestar mis cartas por un tiempo. (Se darán cuenta del por qué, cuando vean la foto que me tomaron hoy de cómo quedó mi brazo. Me preguntó si Frankenstein tuvo 41 grapas en la parte superior de su brazo). Bueno, de todos modos, espero que esto funcione y eventualmente pueda regresar a mi rutina normal. Sabré en unas pocas semanas si los ganglios de mis nervios van a sanar adecuadamente y se reduzca la inflamación. Hasta entonces, me la voy a llevar tranquilo.

El punto aquí es que me gustaría mucho seguir recibiendo cartas de ustedes, pero por favor no esperen que les conteste pronto. Una de las razones es que, es posible que tome algo de tiempo para que vuelvan a hacer entrega de mi correspondencia, ya que detienen las entregas cuando sales, como fue conmigo para la cirugía. Pero lo principal es que tengo que proteger mi brazo, ya que, tan pronto llegué de regreso, me cortaron el yeso que los doctores me pusieron mientras estuve en el hospital, ya que el Departamento Correccional de Texas cree que el yeso es un arma.

Gracias “K” por escribir esto por mí.


Mi cicatriz es más grande que su cicatriz. 7 de marzo de 2008

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